¿Futura pedagoga?
DE NO GUSTARME ESTUDIAR, A ENCONTRAR MI PROPÓSITO EN LA PEDAGOGÍA.
Hoy quiero que esta entrada sea diferente. Hasta ahora, he pensado en cómo adaptarme a la pedagogía, cómo comprender teorías y enfoques para aplicarlos en mi futuro como educadora. Pero hoy voy a darle un giro. Esta vez, quiero enfocar la pedagogía en mi vida, verla no como una disciplina que me dicta cómo enseñar o aprender, sino como una herramienta para entender lo que ya está presente en mi día a día.
Desde que inicié esta carrera, me he sentido en una especie de búsqueda constante por "encajar" en lo que se espera de una futura pedagoga: aprender teorías, memorizar nombres y absorber metodologías. Sin embargo, hoy me di cuenta de algo importante: yo ya tengo la pedagogía en mi vida, aunque a veces no lo vea con claridad.
Soy una chica normal, como muchas otras, con mis pasiones, desafíos y aprendizajes. Estoy cursando el primer año de pedagogía, algo que nunca imaginé porque, para ser honesta, estudiar nunca fue lo mío😅
Nunca me sentí especialmente buena en el colegio, y aunque tampoco era la peor, no disfrutaba esa rutina de exámenes, tareas y largas horas frente a los libros. Pero, de alguna manera, aquí estoy, intentando dar sentido a este camino que he decidido tomar.
Cuando empecé la carrera, descubrí algo interesante: la pedagogía no es solo una disciplina sobre "enseñar". Es un campo que se ocupa de cómo las personas aprenden y cómo podemos adaptar la enseñanza a las necesidades de cada individuo. Esto me hizo reflexionar sobre mi propio proceso de aprendizaje. Me di cuenta de que muchas veces me juzgaba a mí misma por no estudiar "bien", sin considerar que cada persona tiene estilos de aprendizaje únicos.
Por ejemplo, al revisar teorías como la de Jean Piaget,
entendí que el aprendizaje no es un proceso lineal, sino que pasa por etapas. Piaget hablaba de cómo los seres humanos construimos conocimiento a medida que interactuamos con nuestro entorno, y esto me recordó cómo a mí me resulta más fácil aprender haciendo cosas prácticas, como cuando estoy en el gimnasio y necesito comprender cómo ejecutar un movimiento correctamente. Me pregunto: ¿por qué en la escuela nunca se potenciaron más las actividades físicas o kinestésicas para aprender matemáticas o ciencias?También encontré interesante el enfoque de Lev Vygotsky,
quien enfatiza la zona de desarrollo próximo, esa idea de que aprendemos mejor con el apoyo de otros, siempre que la tarea esté un poco más allá de lo que podemos hacer por nosotros mismos. Esto tiene sentido en mi vida diaria. Cuando hablo con mis amigos sobre problemas que nos preocupan o con mis hermanos sobre cómo salir adelante, siempre termino aprendiendo algo nuevo. Esa interacción, ese "andar juntos", es lo que me impulsa no solo a aprender sino a crecer.
He aprendido que no necesito tener una inteligencia sobresaliente ni amar los libros para ser una buena pedagoga.
Según Howard Gardner
y su teoría de las inteligencias múltiples, todos tenemos diferentes formas de ser inteligentes: lingüística, lógica, musical, corporal-kinestésica, interpersonal, intrapersonal, entre otras. Me identifico mucho con la inteligencia intrapersonal y corporal-kinestésica, porque disfruto mucho del tiempo conmigo misma, cuidando mi cuerpo y conectando con mis emociones. Quizá ese es mi superpoder: entenderme mejor y aprovecharlo para ayudar a otros.
A pesar de los problemas y las inseguridades que a veces me acompañan, soy risueña y feliz. Y esa felicidad es algo que quiero llevar a mi futuro como pedagoga. Estoy convencida de que una educación basada en la empatía y el aprendizaje significativo, como lo proponía David Ausubel, es clave. Aprender no debería ser un proceso forzado, sino algo que nos conecte con nuestras vidas, nuestras pasiones y nuestras metas.
Cuando me siento frustrada con las lecturas o exámenes, pienso en mi futuro. Me gustaría ser una pedagoga que inspire a los estudiantes que se sienten como yo alguna vez me sentí, que les haga saber que aprender no tiene que ser un sufrimiento, sino un proceso flexible que respete sus estilos y necesidades. Porque, después de todo, si yo pude llegar hasta aquí, sin ser "la mejor", quizá pueda enseñarles que ellos también pueden encontrar su camino.
La pedagogía me está enseñando que cada etapa de nuestra vida tiene un propósito, y aunque el mío no sea todavía tan claro, tengo la certeza de que quiero aprender y enseñar desde la experiencia, la felicidad y la comprensión.
Gracias por haber llegado hasta aquí y por tomarte el tiempo de leer mis reflexiones. Esto es un viaje, no solo para mí, sino también para ti, si decides acompañarme. Si alguna de estas ideas te hizo reflexionar o sentirte identificado, me alegra saberlo.
Nos leemos pronto. 💕



Comentarios
Publicar un comentario